Con la inauguración de un invernadero comunitario en Olivar, finalizó la iniciativa impulsada por Codelco División El Teniente junto a la Junta de Vigilancia del Río Cachapoal. El programa contempló más de 40 talleres en Olivar y Rancagua para promover el uso responsable del recurso hídrico.

Con el propósito de fortalecer la educación ambiental y fomentar prácticas sostenibles en el territorio, Codelco División El Teniente, en conjunto con la Junta de Vigilancia del Río Cachapoal Primera Sección y sus Afluentes, concluyó el "Programa de Educación Ambiental del Agua 2025". La iniciativa, que integró a establecimientos educativos y organizaciones sociales, impactó a más de un centenar de personas en las comunas de Olivar y Rancagua.
En la Población 10 de Agosto, en Olivar, el programa desarrolló ocho talleres teóricos y prácticos centrados en el uso eficiente del agua y la preparación ante emergencias climáticas. José de la Fuente, coordinador de la línea comunitaria, explicó que “el foco estuvo en la implementación de un invernadero comunitario y la capacitación de los vecinos en su gestión, lo que permitió fortalecer el trabajo colaborativo”.
Desde la comunidad, los participantes valoraron el impacto directo en su calidad de vida, con iniciativas como el invernadero comunitario, que les ha permitido no solo aplicar conocimientos, sino también fortalecer la unión vecinal.
Juana Fuentes, vecina del sector, destacó que “pusimos en práctica lo aprendido. El invernadero nos entregó herramientas que hoy aplicamos en nuestras casas”. En esa línea, Héctor Sandoval agregó que “ver el compromiso diario de los vecinos demuestra que estas acciones fortalecen la organización y el cuidado del entorno”.
Sello educativo en Rancagua
El programa también se desplegó en el Jardín Infantil Dintrans de Rancagua, donde se realizaron 32 talleres dirigidos a párvulos, educadoras y sus familias. Ximena Alea, monitora en el jardín, relató que se abordaron contenidos sobre el ciclo del agua y la limpieza de ríos, algunos incluso con tecnología de Realidad Virtual para generar mayor interés de parte de niños y niñas. “Incorporaron estos aprendizajes y los transmitieron a sus familias”, afirmó.
Finalmente, la directora del establecimiento, Luz González, valoró el aporte al sello institucional: “Es una experiencia formativa integral que involucra a niños, familias y educadoras, refuerza nuestro enfoque medioambiental y fortalece el vínculo con la comunidad”.
Positivo balance
Carlos Vásquez, supervisor de Desarrollo Comunitario de Codelco División El Teniente, destacó la relevancia de este hito para la cuprífera. “Este cierre es significativo porque une el valor social y ambiental que impulsa la División con el interés genuino de las comunidades por aprender y organizarse. El invernadero comunitario de Olivar, por ejemplo, refleja ese trabajo conjunto y el compromiso de los vecinos por aplicar lo aprendido en su propio territorio”, señaló.
Por su parte, Vanessa Mansicidor, coordinadora del programa y representante de la Junta de Vigilancia, sostuvo que “el balance es muy positivo por la alta participación de las comunidades y el trabajo conjunto con educadoras, párvulos y apoderados. Hemos visto cómo acciones simples se traducen en aprendizajes concretos que las familias replican en sus hogares”.