“Muy bueno”, “un buen viejito”, “destacado”, son algunas de las respuestas que sus colegas dan cuando se les pregunta por François Solís, quien se desempeña como asesor en Seguridad de la empresa Berliam, en la Flotación de la Planta SAG de Codelco División El Teniente, en el sector de Colón Bajo.

En solo cuatro años, la gestión de François ya ha dejado marcas, que lo han llevado a ser reconocido dentro de su empresa incluso a nivel nacional, por su disciplina, constancia y estar siempre atento y proactivo cuando se trata de seguridad. Eso sí, conoció El Teniente unos años antes y no como asesor en seguridad, sino como ayudante mecánico.
¿Cómo fueron tus primeros días en la División?
Estaba muy nervioso y ansioso, tratando de aprender cosas de las personas más adultas, porque hay mucha jerga minera que desconocía y fui aprendiendo poco a poco. Es un mundo totalmente diferente. Me tocaba ser el encargado de los casilleros de la División y mientras, me puse a estudiar. En eso, se dio la oportunidad de poder hacer mi práctica, entonces se me hizo un poco más fácil entender dónde estaba metido y hoy ejerzo como asesor en seguridad.
¿De qué se trata tu trabajo?
De liderar todo lo que tenga que ver con la seguridad. Conozco bien el proceso de la planta y creo que eso le da un plus también a mi trabajo, porque lidero a los supervisores a que piensen siempre que trabajamos con personas y que eso empape las decisiones que toman, de forma responsable. Porque compartimos con ellos todos los días y quizás detrás de una sonrisa, hay una persona que tiene un familiar enfermo, que tiene algún problema y necesitamos que todos estemos bien al final del día.
¿Qué es lo que te motiva a trabajar y promover la seguridad?
Mi papá, que falleció hace unos meses. Fue soldador, muchos años y por desconocimiento, yo veía que trabajaba de forma insegura y le diagnosticaron una enfermedad. Por eso cuando empecé a estudiar y darme cuenta, intenté ayudarlo, a pesar de que quizás ya era algo tarde. De ahí me dediqué al 100% a que lo que no pude hacer con mi papá, sí se cumpliera con las demás personas. Por eso todos los días no me levanto enojado ni triste, sino motivado, porque tengo esa responsabilidad y me gustaría que todas las personas lleguen bien a sus casas.
Y eso hace que mi trabajo me apasione, por eso me involucro y creo que a veces falta tener un poco más de ese espíritu, de realmente involucrarnos, porque pasamos muchas horas acá todos los días y somos un equipo humano.
¿Qué mensaje y/o consejo de seguridad le entregarías a las y los trabajadores de la División?
Hay muchas palabras que me gustaría decirles. Miremos un poco más allá, veamos más el entorno en el que cumplimos nuestros trabajos. Nuestro objetivo es el sustento para nuestras familias, llegar a casa, pero ¿cuál es el costo al decidir transgredir una barrera de seguridad? ¿expondríamos a nuestros hijos a lo que yo estoy haciendo? ¿Si mi papá o mi hijo me estuviera viendo, me saltaría un procedimiento? ¿Sería ese mi ejemplo? Los llamo a querernos, a respetarnos, a hacer las cosas de manera distinta.
Veamos la seguridad también como algo transversal. No importa si al compañero que veo haciendo algo mal es de Codelco o de alguna otra empresa, no hagamos la vista gorda e involucrémonos. Todos sabemos que existen sistemas de monitoreo con cámaras, pero nuestros ojos funcionan y tenemos esa responsabilidad, de que nuestra seguridad sea una conducta y no que la vivamos porque existe una cámara que nos esté mirando.